martes, 15 de abril de 2014

Boda de un clérigo gay anglicano


Sin pretenderlo, Jeremy Pemberton, ha conmocionado a gran parte de la sociedad inglesa y ha puesto patas arriba a toda una institución como la Iglesia Anglicana. Su 'pecado' ha sido encontrar el amor de su vida a los 58 años de edad.
El hecho no sería particular de no se porque Pemberton es sacerdote. Un clérigo que, tras casarse con una mujer, tener cinco hijos y divorciarse, ha rehecho su vida con otro hombre, Laurence Cunnington, con el que se acaba de casar. Un viaje sentimental que ha hecho sin colgar los hábitos.
El clérigo, que hace dos años confesó su homosexualidad, defendía en Twitter su nuevo casamiento: "Amo a este hombre y quiero casarme con él, igual que cualquier pareja". Junto a este escueto anuncio colgaba una fotografía de la ceremonia en la que Pemberton aparece impolutamente trajeado junto a su pareja, ambos con corbata y solapa amarilla.
Lejos de arredrarse antes las críticas recibidas, Pemberton dio las gracias "a todos los que nos han deseado lo mejor" y contestaba así a los más reacios a su decisión: "A quienes se niegan a darnos su bendición les digo: '¿podemos hablarlo otro día?' De momento he firmado, y mi marido reclama mi tiempo", recoge El Mundo.
Este revuelo por la boda de Pemberton llega tan sólo dos semanas después de que Reino Unido legalizará los matrimonios gays. A la polémica se han sumado las palabras del arzobispo de Canterbury, Justin Welby, que la semana pasada avisó en contra de esta clase de uniones: "Si la Iglesia Anglicana aceptara el matrimonio gay, sería "catastrófico" para los cristianos en África, donde su religión se asociaría con la homosexualidad".
En la Guía Pastoral sobre los Matrimonios del Mismo Sexo, Welby ya se hacía eco de que "no sería apropiado que un miembro de la orden sagrada pueda oficiar un matrimonio entre personas del mismo sexo, dada la necesidad de los clérigos de predicar en la Iglesia con el ejemplo".
Sin embargo, y pese a estas críticas, Welby ha pedido comprensión a los fieles con respecto a los matrimonios homosexuales y a aquellos que le presionan para que expulse a Pemberton de la Iglesia Anglicana y no siente así un precedente para otros clérigos gays que quieran casarse.
Aunque hasta la fecha los anglicanos consentían las uniones civiles de sus clérigos homosexuales con la condición de hacer voto de celibato, el caso de Pemberton deja el debate abierto. El clérigo, por su parte, ajeno a la controversia generada, ha decidido disfrutar de su luna de miel junto a su marido durante esta Semana Santa. (RD/Agencias)

jueves, 13 de marzo de 2014

Un pastor bautista sale del armario a los 90 años -cinco meses antes de morir- ante su nieto gay.


Nunca es tarde para aceptarse y revelar a los tuyos quién eres realmente. Reconciliarse con la verdad, permitir que tus seres queridos te recuerden como eras y no como te obligaron a parecer que eras. Es lo que debió pensar James Burton Rehnberg, un anciano de 90 años que decidió salir del armario apenas cinco meses antes de su muerte. Lo hizo ante su nieto, el artista Grant Rehnberg, también gay, que ahora quiere rendirle homenaje.
“Hace cinco meses el abuelo Jim me dijo que era gay”, cuenta Rehnberg, apenas un mes después de la muerte de su abuelo. Al parecer el anciano, ya fallecida la que fue su esposa durante 65 años, encontró las fuerzas para abrirse a su nieto mientras ojeaban las fotos de boda de este, casado con otro hombre. En ese momento hizo alusión a “los cojones que hay que tener” para vivir abiertamente y “me habló sobre el amor de su vida, Warren Johnson, un chico junto al que tocaba música en la iglesia”, explica el artista (James Burton Rehnberg, veterano de la Segunda Guerra Mundial, fue pastor baptista). “Me dijo que Dios ama cada parte de lo que somos. Me dijo que si pudiera se cambiaría por mí. Me dijo que me quería”, añade, emocionado.
Grant Rehnberg quiere ahora rendir homenaje a su abuelo a través de una instalación artística, The Family Connection, para la que ha puesto en marcha una campaña de crowdfunding (a la que si lo deseas puedes contribuir aquí). El artista quiere examinar a través del arte la complejidad de sentimientos que le despertó la revelación de su abuelo.“¿Cómo procesar mis sentimientos hacia un hombre cuyo legado de vergüenza religiosa, represión sexual, y miedo de sí mismo moldeó mi propio camino? ¿Cómo reconciliar esto con mi propia experiencia como un joven abiertamente gay y privilegiado?”, se pregunta Rehnberg.

lunes, 10 de marzo de 2014

Una iglesia luterana de Alemania permitirá a sus pastores convivir con sus parejas del mismo sexo en las casas parroquiales.



La Landeskirche o iglesia regional abarca el territorio de Hamburgo, Schleswig-Holstein y Mecklemburgo-Pomerania Occidental. La decisión fue tomada en primera lectura por unanimidad a finales de febrero y ratificada en el sínodo por 156 votos a favor frente a solo dos en contra el pasado fin de semana. Las parejas del mismo sexo que hayan contraído una unión civil serán tratadas del mismo modo que las heterosexuales casadas.
Las iglesias protestantes alemanas ejercen diferentes políticas en lo que se refiere a la inclusión de los creyentes LGTB. Junto a la Landeskirche del norte de Alemania, las iglesias evangélicas luteranas de Hanóver, Braunschweig y Baviera permiten a los pastores gays y lesbianas convivir con sus parejas del mismo sexo. En cuanto a la bendición de uniones civiles homosexuales, la situación es diferente incluso dentro de una misma denominación. En el seno de la iglesia evangélica luterana del norte de Alemania, las bendiciones se llevan a cabo sin problemas en Hamburgo y Schleswig-Holstein, mientras que en el resto de la diócesis depende de la voluntad del preboste. En Kurhessen-Waldeck, por el contrario, dichos ritos quedan incluso registrados, igual que los matrimonios, en el libro parroquial.
En junio del año pasado, la iglesia evangélica de Alemania emitía unas indicaciones orientativas en las que se calificaban como equivalentes en sentido teológico a las relaciones de pareja entre personas del mismo o de distinto sexo, y en agosto, se celebraba en una parroquia evangélica del estado de Hesse la primera boda entre personas del mismo sexo con pleno reconocimiento eclesiástico de Alemania. Solo unas semanas después, sin embargo, el líder de la EKD Nikolaus Schneider, se mostraba contrario al matrimonio igualitario. Una situación que contrasta con los avances que otras iglesias protestantes han registrado -sin movernos de Europa- en países como Suecia o Dinamarca, cuyas iglesias luteranas ya celebran matrimonios religiosos entre personas del mismo sexo.
Fuente Dosmanzanas

“Jesús era gay-friendly, y yo sigo el ejemplo de mi maestro”


Entrevista a la teóloga Cristina Conti

Teóloga protestante de origen Uruguayo  vive actualmente en Buenos Aires. Esta militante feminista y defensora de los derechos de las personas lgtb, que se declara seguidora de Jesús. 

Teóloga protestante y militante feminista.... Se mueve usted en la frontera. ¿Cómo ha llegado hasta aquí?

Soy feminista desde que tengo memoria. Aunque de niña no conocía lo que era el feminismo, siempre me rebelé ante los límites de género, y más adelante, ante los estereotipos de género. Cuando descubrí lo que era el feminismo, me identifiqué totalmente con ese movimiento. Al empezar a estudiar teología, creo que fue natural que mi feminismo informara y moldeara mi teología.


Al hablar de feminismo podemos perdernos, ¿cómo entiende usted el feminismo?

No hay un solo feminismo, sino una enorme variedad de feminismos, saludablemente muy diversos. Básicamente se puede decir que todos buscan la equidad de derechos para las mujeres y el fin de la opresión patriarcal. Creo que es importante dejar en claro que el feminismo no busca la supremacía sobre otros grupos, sino la igualdad de derechos para todos y todas. Una vez que nos damos cuenta de que el patriarcado no solo oprime a las mujeres, sino a todos los grupos sin poder, entendemos que debemos unirnos para defendernos unos a otros.

Según su experiencia, ¿que puede aportar la teología al feminismo para enriquecerlo?

Creo que es más bien al revés. El feminismo puede aportar muchísimo a la teología, que en general ha estado presa del sistema patriarcal. Lo que es peor, ha sido funcional a ese sistema, incluso fundamentando ideológicamente la opresión de las mujeres y otros grupos sin poder. Lo único que se me ocurre que puede aportar la teología al feminismo es todo lo que tiene que ver con la forma en que Jesús se relacionaba con las mujeres. En Jesús vemos a un varón claramente feminista. La voz de las mujeres en la teología (salvo unas pocas excepciones) recién comenzó a escucharse a mediados del siglo XX, así que todavía hay mucho por hacer.

La suya es para muchas personas una de esas voces. En su artículo “Hermeneútica feminista” hablaba usted de la necesidad de que las personas oprimidas por el patriarcado tengan “intuiciones inéditas” que pongan en tela de juicio las interpretaciones bíblicas que refuerzan el patriarcado. Puede compartir, ponernos algún ejemplo, de algunas de esas “intuiciones” que usted ha tenido.

Creo que la intuición que ha sido más significativa para mí, como teóloga feminista, fue el darme cuenta de que todos los oprimidos por el sistema patriarcal estamos en el mismo bote. Así, de mi feminismo surgió mi militancia a favor de otros grupos, como los LGBT. Creo que las personas que han sufrido discriminación no pueden ser indiferentes al sufrimiento de otras personas discriminadas. No debemos defender sólo lo que nos beneficia personalmente, sino solidarizarnos con otros grupos vulnerables y luchar también por otras causas justas.

¿Pero qué ha supuesto para usted descubrir un cristianismo que en vez de liberarla como mujer ha intentado someterla a un sistema opresivo como el patriarcado? No han sido pocas las mujeres que han acabado desistiendo y han abandonado la iglesia o incluso la fe.

Uruguay, mi país natal, tiene uno de los más altos porcentajes de ateísmo del mundo occidental. Creo que no es casual que las mujeres uruguayas hayamos sido bastante libres desde hace décadas. El lugar donde encontré más exigencias de sumisión fue precisamente en las iglesias cristianas. Como mi familia era atea y yo entré al cristianismo ya de adulta, me rebelé contra esas imposiciones. Lo que impidió que abandonara todo fue el ejemplo de Jesús y su trato con las mujeres. Eso me dio la pauta de que debía haber algo mal en los textos bíblicos que supuestamente ordenaban la sumisión de las mujeres. Y me quedé, para estudiar teología y así luchar contra esas teologías patriarcales.

Actualmente en España el Ministro de Justicia Alberto Ruíz Gallardón está intentando hacer una contrarreforma en la ley de interrupción del embarazo para impedir que millones de mujeres puedan decidir sobre si quieren, pueden o están preparadas para ser madres. ¿Cómo ve una mujer cristiana feminista esa tutela del cuerpo de las mujeres embarazadas?

Controlar el cuerpo de las mujeres es la vieja costumbre del sistema patriarcal. Y parte de ese sistema es la religión. El papel de las religiones es doblemente condenable, puesto que le proveen al patriarcado la justificación ideológica (y peor aún, supuestamente "divina") de su dominio sobre los grupos sin poder. Por eso, las feministas cristianas tenemos la obligación de denunciar la complicidad de la religión con el patriarcado, y luchar por el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos.

La monja Teresa Forcades defiende que si Dios ha puesto la vida en manos de la mujer, ella es la que debe decidir sobre si puede o no tenerla. ¿Opina usted lo mismo o cree que los gobiernos deben regular la interrupción del embarazo?

Estoy de acuerdo con Forcades. Su argumento de que Dios ha puesto la vida (y la decisión) en manos de las mujeres me parece una de esas grandes intuiciones inéditas de las que hablábamos antes. Los gobiernos deben promulgar leyes que aseguren a las mujeres todos los derechos, incluso el de tomar las decisiones sobre la maternidad. Digámoslo con todas las letras: afirmar que el aborto debe ser legal no significa estar a favor del aborto mismo, sino a favor del derecho de las mujeres a decidir y, eventualmente, a abortar en condiciones seguras. En Uruguay, desde que se legalizó el aborto, no han muerto más mujeres por esta causa. Eso muestra la importancia de la legalización.

Muchas veces uno se pregunta que tendrá el cristianismo para que tan fácilmente pueda dar cobertura y justificación al racismo, machismo, homofobia, a la muerte... incluso cuando son parte de tu comunidad o incluso de tu familia. ¿Tiene alguna respuesta para esto?

No creo que el problema esté en el cristianismo mismo, sino en las interpretaciones y las doctrinas de las iglesias. Si como cristianismo entendemos lo que nos dejó Jesús, no hay justificaciones posibles para ninguna forma de discriminación. Así que el problema no viene de Jesús sino de sus seguidores. No olvidemos el dato de que TODOS los teólogos de los primeros siglos --conocidos como Padres de la Iglesia--eran hombres de clase alta. Las únicas excepciones fueron Atanasio y Agustín, que eran de clase media. No es extraño que la teología que hicieron esos Padres respondiera a los valores de la clase social a la que pertenecían. Desde sus comienzos, las iglesias se han aliado con el poder y han sido funcionales al sistema patriarcal.

El respeto por la diversidad, la Palabra de Dios dirigida a todas las mujeres y todos los hombres sin distinción, el amor al prójimo; se sustentan principalmente en el cristianismo en la persona y el mensaje de Jesús. En una de sus respuestas ha unido las palabras Jesús y feminista, algo que en algunos entornos puede levantar ampollas todavía. ¿Se atreve a unir también las palabras Jesús y gay? ¿Cree que esta identificación puede ayudar a la liberación de muchas personas oprimidas por su orientación sexual?

En los evangelios, no encuentro ningún dato que me permita afirmar que Jesús fuera gay. Si lo hubiera, no tendría problema en unir esas dos palabras, tal como no lo tengo para afirmar --junto con muchos otros teólogos y teólogas-- que Jesús era un feminista. Lo que sí encuentro en los evangelios de Mateo y Lucas es la historia del siervo del centurión y su joven esclavo, que obviamente tenían una relación homosexual. Jesús no dijo nada al respecto, sino que se limitó a cumplir la petición del centurión y a alabar su gran fe. En vista de esta actitud de Jesús ante una relación homosexual, creo que se caen todos y cada uno de los 6 textos que se usan contra las personas LGBT. Esta es una verdad comprobable exegéticamente, así que puede ayudar a las personas que han sido oprimidas por su orientación sexual. Jesús tal vez no era gay, pero ciertamente era gay-friendly… y yo sigo el ejemplo de mi Maestro.

Sin embargo muchas mujeres y hombres lgtb forman parte de iglesias cristianas que hablan de amor y liberación pero aceptan que su amor no sea reconocido y sus experiencias de fe como personas lgtb no sean tenidas en cuenta. ¿Son estas comunidades positivas para ellas? ¿Están sin quererlo colaborando con la homofobia? ¿Qué opina usted que deberían hacer?

Una iglesia que hable de amor y liberación sin aplicarlos a todos sus miembros, independientemente de su orientación sexual o cualquier otra característica, simplemente es una comunidad hipócrita y mentirosa. Tales iglesias no son positivas para nadie y cualquier persona pensante (no necesariamente LGBT) debería huir de allí como de la peste. Siempre he dicho que Cristo es uno, pero iglesias hay muchas, así que cada uno puede asistir a la que le parezca la más apropiada. Las personas LGBT son tal vez las más perjudicadas por las iglesias conservadoras. Pero existen iglesias inclusivas y teológicamente progresistas. Mi consejo es que se informen con organizaciones LGBT cuáles son las iglesias inclusivas en su vecindad y que se cambien de inmediato.

Hace casi cinco años el expresidente americano Jimmy Carter abandonó la Convención Bautista del Sur porque discriminaba a la mujer. Algunas voces le animaban a intentar cambiar las cosas desde dentro. ¿Cuál debería ser la respuesta de las personas heterosexuales cristianas que quieren ser fieles a la llamada de Jesús y que ven como son discriminadas sus hermanas y hermanos homosexuales en su propia comunidad?

Cuando supe que Jimmy Carter había abandonado a los bautistas del sur por su misoginia, me alegré y me sentí muy identificada. A fines de 1991, yo me fui de los bautistas del sur por ser una iglesia misógina, dogmática y demasiado conservadora. Incluso para una persona influyente, como Carter, cambiar las cosas desde adentro en iglesias monolíticas es muy difícil. A veces, tiene más efecto abandonar públicamente la organización, explicando las razones. Si decidimos quedarnos a luchar desde adentro, es más eficaz hacerlo desde la iglesia local y no desde la organización a nivel nacional, donde la burocracia, los intereses y las luchas de poder complican los cambios. De todos modos, se puede hacer mucho creando conciencia desde la escuela dominical, las clases del seminario, las reuniones caseras y hasta el Facebook.

Hace un mes, cuando desde el Blog Homoprotestantes recogíamos candidaturas para el Premio Homoprotestante 2013, rápidamente desde Argentina nos propusieron su nombre. La razón, que muchas personas lgtb de ese país reconocían en usted a una persona que ha sabido ponerse en el lugar “del otro” y “de la otra” para trabajar por su liberación. Para finalizar, y agradeciéndole su amabilidad, su tiempo y sus palabras, me gustaría preguntarle qué es lo que usted ha aprendido trabajando por, para y junto a estas personas.

Creo que lo más importante que he aprendido es la forma en que las personas que han sufrido discriminación se cuidan unas a otras, como nunca lo había visto en otros grupos. Otro ejemplo que me han dado es la paciencia. Los he visto hacer un trabajo como de hormiga y esperar pacientemente por los cambios. Me siento honrada de luchar junto a ellos, aprendiendo en el camino a ser más paciente. Y el amor que me han dado mis hermanos y hermanas LGBT es mucho mayor que cualquier cosa que yo pueda haber hecho por ellos y ellas.


Muchas gracias Cristina.

Entrevista realizada por Carlos Osma

miércoles, 19 de febrero de 2014

Familias homoparentales, ¿cómo son?

¿Tienen mayores o menores capacidades para el cuidado y aptitudes para el desarrollo de los pequeños? ¿Qué diferencias y similitudes hay entre las parejas (o personas solas) heterosexuales?
familia_homoparental
Antes de hacer un análisis de cómo son las familias homoparentales, es necesario centrarse en lo más importante: los niños y niñas que viven en ellas.
Es por ello crucial que evaluemos cuáles son las necesidades de los niños y las niñas para su correcto desarrollo (que se les presupone por defecto a las familias heterosexuales), ya que de esta forma podremos evaluar si estas necesidades o atributos se encuentran también en las familias homoparentales.
Las niñas y los niños necesitan vivir una infancia sana y feliz. La niñez es una de las etapas más importantes en la vida de las personas. Durante esta etapa se producirán muchos aprendizajes y adquisiciones que se serán las bases de su desarrollo futuro. El lugar donde los niños y niñas adquieren las bases, los conocimientos y herramientas de su desarrollo, es el microcontexto familiar, donde los vínculos con sus referentes les proporcionarán los nutrientes para su desarrollo personal, social, afectivo, cognitivo, motor, y emocional.
Una pregunta que se hacen los padres y las madres, independientemente del tipo de familia que analicemos es: ¿Qué necesita mi hijo para crecer sano y feliz?
Pues aunque parezca una contradicción, no necesitan grandes cosas para crecer sanos y felices, por hacer una simplificación de sus necesidades sólo necesitan dos cosas, comida y amor, o mejor dicho, comida con amor, porque el niño necesita percibir que es querido, porque sino su sistema de protección le pondrá en alerta, ya que “si no me quieren puede que mañana no me den de comer” (esto no lo piensa el niño así, claro está, pero no pensarlo no significa que no tengamos instintos que nos protejan o pongan en alerta ante este tipo de situaciones), porque nuestro organismo responde de forma instintiva a situaciones donde se intuye un peligro por falta de alguna de nuestras necesidades básicas.
Está claro que los niños y niñas necesitan de más cosas para su correcto desarrollo, como tener un lugar y un ambiente adecuado donde desarrollarse, que les permita disponer de un espacio donde poder aprender y llegar a ser ellos mismos.
Es deber de los padres y madres ofrecerles un contexto donde su desarrollo sea óptimo y crezcan en un entorno feliz y lleno de posibilidades. Por lo tanto es necesario encontrar en las casas de todas las familias, ya sean homoparentes o no, de estos elementos, que como comentamos son imprescindibles para que estos niños y niñas crezcan sanos, felices y socialmente integrados.
•Los niños y niñas necesitan saber que son queridos, tal y como acabamos de comentar.
•Deben sentirse protegidos, la seguridad es necesaria para que sus instintos de defensa no estén constantemente activados, esto les permitirá desarrollar una correcta autoestima.
•Adaptarnos a los tiempos de los niños, no todos son y se desarrollan igual, por lo que hay que respetar los tiempos y las características individuales.
•Necesitan límites, es decir tener autoridad desde el cariño es imprescindible, deben tener unas pautas para saber cuando hacen lo correcto, por lo que necesitan control.
•Un entorno positivo, alegre, ya que esto les permitirá enfrentarse a la vida de forma constructiva y no pesimista.
•Necesitan sentirse escuchados, que les miren a los ojos cuando se les habla, aunque sean tan pequeños que no entiendan lo que se les dice, porque hay un vínculo emocional donde ese lenguaje sí se entiende.
•Armonía, tanto en la toma de decisiones como en las normas, es decir hay que ser constantes y no cambiar de opinión o de emoción cada dos por tres, los pequeños necesitan coherencia en las normas y constancia en las mismas.
•Fomentar la creatividad y la imaginación, para ellos los juegos son fundamentales en su vida.
•Y por último y no por ellos menos importante, se les debe proporcionar a los niños y niñas una serie de valores, personales, sociales, culturales, que les permitan guiar su conducta y su forma de vincularse y relacionarse con el mundo y con sus iguales.
Estas necesidades las tienen que aportar, fomentar o expresar los padres y madres hacia sus hijos, pero parece que queda claro que ninguna de ellas tenga como requisito o necesidad que los progenitores deban tener un género específico, o que sean competencia exclusiva de las familias heterosexuales, por lo que hasta ahora todo hace indicar que una pareja del mismo sexo podría realizar la labor de educar de la misma forma que una donde sus componentes tengan sexo diferente.
¿Cómo son las familias homoparentales?
Se han realizado hasta la fecha diferentes tipos de estudios que analizan cómo son las familias homoparentales, tanto en España como fuera de nuestras fronteras, y como cualquier otro tipo de grupo, individuo o sistema social, estas familias han ido evolucionando con el tiempo y cambiando a medida que cambiaban las normas sociales o las leyes que regulan dichas sociedades.
familia_homoparental_2Pero se desprende de dichos estudios realizados en distintos países que hay un desarrollo sano y armónico de los niños y niñas que crecen en familias donde los padres y madres son gais y lesbianas. Por lo tanto, no parecen existir diferencias sustanciales en el desarrollo psicológico o la aceptación social de quienes viven con progenitores homosexuales y heterosexuales.
Los resultados muestran que las familias homoparentales, por lo general, se sienten integradas, viven pocas experiencias de discriminación y satisfacen adecuadamente las necesidades de sus hijos e hijas.
España es uno de los países donde los cambios sociales se han visto también reflejados en las familias homoparentales, ya que ha sido unos de los primeros estados de todo el mundo donde se aprobó el matrimonio igualitario y, por lo tanto, se permitió a estos padres y madres legalizar su situación y favorecer que se desarrollaran en estos hogares niños y niñas nacidos dentro de su seno.
Pero no todo es positivo e igualdad dentro de las familias donde los padres son o dos mamás o dos papás, veremos que al mismo tiempo que se dan similitudes, también estas familias se encuentran con situaciones que invitan a continuar trabajando contra la discriminación que sufre el colectivo de gais y lesbianas y sus familias.
Como punto a favor de este modelo de familia, y que les permite enfrentarse a las adversidades con mayor tranquilidad y responsabilidad, es que en los casos donde esta maternidad o paternidad se ha materializado, es porque ha habido un gran periodo tiempo de reflexión, es decir ha habido que preparar con mayor tiempo y racionalmente el momento de la maternidad o paternidad. Este periodo de reflexión, permite adelantar situaciones negativas y poder anticipar tanto la respuesta emocional deseable para ese momento, como de las herramientas o soluciones para los potenciales problemas. Con esto no pretendo decir que el resto de familias no reflexiones sobre su paternidad, pero las familias homoparentales nunca podrán serlo por un descuido, por ejemplo.
De dichos estudios se desprende también que en estos momentos en España, en las familias homoparentales hay una mayor proporción de parejas de mujeres que de hombres, este dato no es exclusivo sólo de nuestro país ya que la proporción refleja el mismo tipo de distribución habitual para las familias homoparentales, y está presente en todos los estudios realizados alrededor del mundo.
Los motivos de esta diferencia, donde el número de parejas de mujeres es mayor que el de hombres creando familias con hijos, se deben tanto al acceso a técnicas de reproducción asistida (en España la inseminación artificial y la fecundación in vitro están permitidas para parejas de mujeres, mientras que la gestación subrogada sólo es accesible a las parejas de hombres si se realiza en otro país y cuenta con numerosas trabas) como a factores culturales (aquellas mujeres lesbianas que se divorcian de un matrimonio heterosexual suelen conservar la custodia de sus hijos) y de género.
¿Los niños de familias homoparentales se relacionan de forma diferente con otros niños y niñas?
Lo que se desprende de la realidad que viven estos niños y niñas es que no se percibe que su modelo de familia esté influyendo en la relación de sus hijos con otros niños, ni de forma negativa ni de forma positiva. Esto demuestra que mientras que los niños y niñas viven en un ambiente donde son felices no ven las diferencias con sus iguales. Pero sus iguales tampoco las ven, porque el niño se vincula con los otros desde la emoción y no desde la razón. Si el otro te gusta es suficiente, da igual como sean sus papás o mamás, el color de tu piel o el país donde hayas nacido tú o tu familia.
¿Por qué cambian las cosas a medida que el tiempo pasa? Pues podemos pensar que pueden estar interfiriendo dos cosas, la primera es que los niños y niñas más mayores, han nacido en épocas en las que la aceptación de la diversidad sexual era menor, y por lo tanto han sufrido mayor discriminación. Y a su vez durante la adolescencia tener un modelo familiar minoritario y diferente, es percibido por algunas de estas familias y por los otros niños y niñas como una posible fuente de dificultades para sus hijos e hijas.Pero no todo es tan fácil y sencillo, cuando los niños son niños, se vinculan desde la emoción y los sentimientos, por lo que las diferencias no parecen tan importantes, pero a medida que la edad de los niños y las niñas aumenta, se observan grandes diferencias en cómo se viven estos el tener dos madres o dos padres. Porque las familias con hijos adolescentes señalan que sus hijos han tenido en algún momento algún tipo de dificultad. La preocupación es radicalmente menor en la edad escolar y es prácticamente inexistente en la etapa preescolar.

El contacto con otros niños que viven en familias similares ayuda a los niños a sentirse incluidos y mejora su integración social. Por suerte, un alto porcentaje de niños y niñas tiene algún tipo de contacto con otros hijos de familias homoparentales, por lo que es importante incentivar este tipo de encuentros para fomentar la igualdad de estos adolescentes con sus pares y disminuir la posible exclusión por ser o sentirse diferentes.
Pero a su vez, crecer y desarrollarse conlleva conflictos, porque tienes que romper son tu microcontexto en el que has crecido para poder abrirte a nuevas experiencias y contextos que te permitirán desarrollarte como persona adulta. Y no todo es negativo, también nos encontramos con aspectos positivos por el hecho de haber crecido en una familia homoparental.
Con el transcurso del tiempo, lo que sí se está observando dentro de este grupo de niños y niñas, es que a medida que crecen han interiorizado una mayor educación para la tolerancia, ya que sus madres y padres han hecho hincapié en fomentar este valor educativo, como uno de los más importantes, que es “el respeto a los demás y ser tolerantes”.
También se ha podido ver que los padres y madres han podido transmitir un aprendizaje de roles de género igualitarios, ya que en el contexto en el que viven y se desarrollan estos niños y niñas, los roles de género son más iguales ya que las relaciones de pareja son más igualitarias, y donde se ve un reparto más equitativo tanto de la toma de decisiones, de las tareas domésticas como de la crianza de los menores.
A su vez se ha visto con el paso de los años y que ha sido estudiado en estas familias es que ha recibido una educación para vivir la sexualidad libremente. Esto, por suerte, ya no es algo exclusivo de las parejas homoparentales y también se está observando en el resto de parejas, los nuevos padres y madres cada vez más educan a sus hijos para vivir la sexualidad de modo libre.
¿Qué situaciones negativas sufren actualmente las familias homoparentales y los niños y niñas que en ellas viven?
Por desgracia sigue habiendo situaciones o momentos donde la sociedad, las empresas, las personas o incluso las administraciones, hacen de menos a este modelo de familia, pero lo peor de todo es que hacen de menos a los niños y niñas que viven en ellos.
Los testimonios de discriminación existen incluso dentro de las propias familias de las parejas homoparentales, lo que provoca mayor dolor y sufrimiento cuando esto se da. Pese a que estas familias perciben que su integración en la escuela es positiva, también expresan que algunos centros no reciben positivamente su modelo de familia.
Por ejemplo, los materiales y contenidos escolares no están adaptados a las nuevas realidades de familias, no solo de las familias donde viven dos mamás o papás con sus hijos e hijas, sino tampoco lo están para esas familias donde vive sólo unos de los padres, o los niños viven con otro familiar, o donde los padres están separados.
Pero la administración pública tampoco se lo pone fácil a estas familias de vez en cuando, ya que en ocasiones se han tenido que enfrentar a la traba administrativa o burocrática, incluso en las escuelas, en la mayoría de los casos se trata de formularios mal adaptados.
Uno de los argumentos que siempre está en boca de aquellos que están en contra del modelo de familia homoparental, es que no existe el referente de otro sexo dentro de estas familias. Pero a no ser que los niños vivan en burbujas de género, cualquier niño o niña a lo largo de su día tiene referentes adultos masculinos y femeninos. Dentro de la propia familia (abuelos, abuelas, tíos, tías…) profesores y profesoras, amigos y amigas de los padres y madres, lo que suple el referente del otro sexo. Como argumento en contra está que no hay un referente de “padre o madre”, desde un punto de vista psicológico la importancia no está en el género, sino que haya un referente del “otro”, es decir poder contar con otra persona referencial básica, porque teniendo dos (o más) podremos aprender y desarrollar las diferencias primero que existen entre nosotros y los demás y luego entre unos y otros.
Los que están en contra del modelo familiar homoparental argumentan principalmente dos situaciones negativas para el niño o la niña. Por un lado que los padres o madres sirvan de modelo para los hijos e hijas en su conducta sexual, convirtiendo a estos en gais o lesbianas y por otro lado la discriminación que van a sufrir los niños y las niñas por vivir en este tipo de familia.
Está claro que el aprendizaje por modelado es una gran herramienta de enseñanza, pero no sirve para todos los casos, si fuera así de sencillo, todo lo aprenderíamos según este método, pero no es necesario explicar que no todo se puede aprender viendo a alguien hacer algo, porque hay otras variables que también influyen en la adquisición de conductas, pero no olvidemos tampoco que ser gay o lesbiana no es sólo un comportamiento, una conducta controlada desde la razón, el deseo, la excitación, forman parte de nuestra esencia como personas, y esto no se aprende por modelado.
Quizá los que declaran que se puede dar un aprendizaje por modelado y que lo hijos e hijas de las familias homoparentales se conviertan en gais y lesbianas, tengan el temor de que lo que adquiera el niño o la niña sea un aprendizaje de lo que es “normal”, y que cada día haya más niños y niñas que vean “normal” encontrarse con dos papás o dos mamás yendo por la calle con su hijos e hijas.
Respecto a la discriminación, pasará tiempo antes de que la dejen de sufrir los padres y madres de familias homoparentales, y lo más importante de esto, que dicha discriminación dejen de sufrirla sus hijos e hijas.
Ser padre o madre no sólo una cuestión de deseos, es algo que va ligado a la esencia del ser humano, estamos programados para perpetuarnos, es algo que va más allá de lo racional, por lo que no es algo egoísta querer ser padre o madre, es algo natural.
Si hay discriminación debemos cambiar la sociedad, procurando entornos seguros, felices y responsables para nuestros hijos e hijas. Pero esto no es sólo responsabilidad de las familias homoparentales, la protección del menor es competencia de todos, por lo que antes de poner en el otro la responsabilidad, hagamos un ejercicio individual de ver si estamos contribuyendo a crear una sociedad abierta, respetuosa, donde se acepte la diversidad y donde no fomentemos nosotros la discriminación, si estamos seguros de que hacemos esto, nuestros hijos e hijas recibirán esos valores, lo que hará que los niños y niñas nacidos y criados en familias homoparentales no se vean discriminadas.
Como conclusión final, después de años de experiencias con familias donde hay dos madres o dos padres, se puede afirmar que, si los niños y niñas que viven en dichas familias reciben, amor, protección, salud, límites y autoridad desde el cariño, es decir un entorno donde se sientan amados y protegidos, estos niños crecerán y se desarrollan de forma sana y saludable. Sin diferencias con otros modelos o tipos de familias. De encontrarse alguna diferencia, busquemos la razón en la sociedad que quizá haya podido señalarles con el dedo, pero no a esos padres o a esas madres que seguro sólo han pretendido y buscado los mejor para ellos. Pero como todo y como siempre, habrá también malos ejemplos de familias homoparentales, porque si no, no serían reales.
Fuente: http://www.cascaraamarga.es/tendencias/51-tendencias-gay/7686-familias-homoparentales-como-son.html

viernes, 14 de febrero de 2014

Era sacerdote, dejó los hábitos y se casa con un hombre


Hace 14 años, Andrés Gioeni (41) dejó los hábitos. Abandonó una carrera prometedora, en la que el arzobispado de Mendoza le confió la educación de catequistas y lo convirtió en el director más joven del Instituto de Catequesis de la provincia. Los cargos que le esperaban no importaron. Había llegado el momento de asumir su sexualidad. No fue la primera vez que eligió soltar para avanzar. A los 18 años había dejado a su novia de la adolescencia, la carrera de medicina y la práctica de rugby en el Marista Rugby Club para ingresar al seminario.

Hoy, los años lo encuentran a un mes de casarse con Luis (42), productor de televisión.

-“Buenas noches, ¿qué van a tomar?”-, preguntó Andrés. Era su primera semana como mozo en un boliche gay friendly de Capital. Aún no descifraba como maniobrar la bandeja y era incapaz de memorizar pedidos kilométricos. 

-“Por favor, traeme un Evatest”-, respondió Luis, un morocho de mediana estatura, rasgos delicados y ojos chicos. Andrés dudó. “Soy nuevo. No me hagas bromas”, suplicó. No mentía. El trabajo era un desafío más, en su estrenada vida. -”Si recién empezás, te recomiendo leer la carta del bar. Hay un trago que se llama Evatest”-, sugirió Luis, en una mezcla de irritación y compasión. Ese fue el primer encuentro.

Después de doce años de noviazgo y una convivencia que ya transita una década, el 7 de marzo Andrés y Luis formalizarán su relación en el registro civil de Martínez, en San Isidro. 

Corría 2002. De la Rúa ya había abandonado su gobierno en helicóptero,  el riesgo país marcaba el ritmo de la vida política y económica y en la radio una canción entonada por Mariano Martínez, en su personaje El Rey Sol Marquesi, se volvía hit. En ese contexto,Andrés interrumpió su vida como cura y partió de Mendoza a Buenos Aires. Ya no la retomaría. 

En Capital su primer domicilio fue la Catedral Metropolitana. Las figuras religiosas, que había a su alrededor, lo torturaban. “Todas las mañanas, al salir de la habitación, una señora me consultaba si daría misa. Su pregunta me conflictuaba. Pobre, ella solo quería prepararme la túnica y los elementos litúrgicos”, reconstruyó Andrés a Clarín.

Sin casa, profesión y plan de acción, abandonó la Catedral. Al poco tiempo, consiguió entrar a  a la editorial Claretiana. En forma simultánea, decidió explotar su vocación artística, aquella que venía nutriendo desde su Mendoza natal. Empezó a asistir a clases de teatro, se armó un book fotográfico, desfiló para marcas de ropa y hasta llegó a ser tapa de la revista gay Imperio. La noticia no tardó en llegar a su hogar, el lugar en el que aún lo identificaban como “el padre Andrés”.

Las imágenes inquietaron, provocaron un aluvión de reclamos y consultas familiares, de amigos y ex colegas y, más determinante, desencadenaron que fuese suspendido. Desde entonces, no puede celebrar misa ni confesar

Los años ablandaron el peso de los prejuicios y las relaciones que entabló Andrés pasaron de transgresión a una circunstancia para celebrar: el 7 de marzo, cuarenta personas llegarán desde Mendoza para asistir a la ceremonia

martes, 11 de febrero de 2014

MACHISMO

Que es el machismo?
El machismo es una vertiente del sexismo o prejuicio sexual, que se expresa por lo regular, de manera inconsciente en la mayoría de las sociedades humanas. Este sistema de creencias o ideología clasifica por grados de superioridad e inferioridad a los seres humanos según el grado en que actúan; esta clasificación se hace de acuerdo a las expectativas supuestamente "esenciales", "naturales" o "biológicas" de lo que representa ser un "verdadero hombre" o una "verdadera mujer".
Las personas son vistas y juzgadas en base a las características del grupo sexual al que pertenecen (hombres = masculinos o mujeres = femeninas), sin tener en cuenta las diferencias que puedan darse entre ellos y dentro de ellos.
También se le llama androcentrismo (el varón como centro), y se manifiesta con una actitud de desprecio y discriminación hacia la mujer. Ideológicamente sostiene que el varón es superior y la mujer debe estar sometida al mundo masculino. No hay base sostenible para dicha idea; por lo tanto, se trata de una construcción cultural.
En los grupos sociales que han luchado por la discriminación contra la mujer, el machismo se expresa en actitudes más sutiles, como pagar mejores salarios a los varones por desempeñar funciones similares o iguales a las de las mujeres, o conceder a los hombres los mejores accesos a puestos de responsabilidad gerencial, política o religiosa. También se observa en mensajes publicitarios que de un modo u otro denigran a la mujer o la relegan a funciones como el hogar y la familia.
¿Cómo surge el machismo?
Desde una edad temprana, los varones son llevados a estar conscientes de su conducta que puede hacer que otros sospechen que ellos no son "hombres verdaderos". Esta conciencia puede hacerse casi de una forma paranoica hacia los adolescentes varones que no cumplen las normas. Esa conciencia es producto de un proceso orientado hacia la construcción de un varón dominante. Los padres temen fuertemente que sus hijos varones eventualmente pudieran exhibir características consideradas femeninas e indeseables para su propia imagen social. Por ello, la madre tiende a conducirse como la guardiana de la sexualidad del hijo, probablemente para evitar cualquier posible cuestionamiento de la misma masculinidad del padre. De esta forma, los varones dominicanos son criados en un ambiente fuertemente restrictivo y prohibitivo, que seguramente deteriora su espontaneidad, autenticidad y alegría, produciendo mucha hipocresía y neurosis.
Las conductas machistas no son producto de un solo factor, sino de una combinación de situaciones que, mantenidas en el tiempo, promueven esta situación como:
- Educación sexista: por mucho tiempo se "educó" sólo a varones, por considerar que las mujeres no eran aptas para aprender. Sin embargo, aunque hoy no se practica dicho modelo en la mayoría de los países, aún se privilegian modelos de enseñanza donde el centro es el varón.
- Enseñanzas religiosas sexistas: la religión es uno de los aspectos formativos y culturales más importantes a la hora de fomentar el machismo. Muchas religiones promueven interpretaciones de la realidad donde la mujer es vista como "la mala" o "la pecadora" que tienta al hombre y contamina el universo, y otras expresiones que sólo sirven para denigrarla.
- Leyes discriminatorias: votar, tener propiedades, decidir sobre sus propios cuerpos o su educación ha sido una lucha ardua, porque en muchos sentidos las leyes han favorecido un entorno de discriminación que beneficia a los varones. Por ejemplo, aún hay países donde la violación de la mujer no es penada por ley.
- División del trabajo: históricamente se ha considerado que el trabajo de la casa y los hijos pertenecen a la mujer y, por ende, el manejo del dinero y el trabajo fuera del hogar son tareas del varón. En la práctica, este modelo permite la discriminación y mantiene el machismo.
- Medios de comunicación: los medios de comunicación de masas (cine, televisión, música y radio) contribuyen en gran medida a mantener algunos de los estereotipos del machismo.
¿El machismo afecta a los mismos hombres? ¿Cómo?
Si. Hoy en día se reconoce que el machismo puede afectar tanto a hombres como a mujeres, y que de una manera u otra, todos somos más o menos machistas en una sociedad que toma al hombre como medida para todas las cosas, como prototipo del ser humano. Tanto las relaciones sociales de los hombres con otros hombres, y de las mujeres con otras mujeres, pueden estar marcadas por el machismo.
En la medida que un hombre humilla, abusa, maltrata o explota a otro por parecer a sus ojos más masculino, está siendo guiado por el machismo. El machismo ha sido un elemento de control social y explotación sexista en muchas culturas porque castiga, por ejemplo, cualquier comportamiento que se considere femenino en los varones, lo que es la base de la homofobia, que entendemos como temor a adquirir las propiedades de la mujer. Este temor a convertirse en mujer, de "degenerarse", ayuda a construir la heterosexualidad obligada del varón.
La relación social entre hombres parece tener una clasificación de acuerdo a sus características y conductas. 

Establece quién es más hombre que quién, y quién ejercerá el rol dominante y el dominado. 
En nuestro país, podemos pensar en cuatro categorías de poder para jerarquizar las relaciones sociales entre los hombres.
1. Los hombres dominantes: son presumiblemente heterosexuales exclusivos y constituyen la medida con la cual todos los hombres se compararán.
2. Los hombres heterosexuales subordinados: parecen constituir la mayoría de los varones. Son llamados hombres incompletos, hombres en apariencia, hombres dudosos, supervivientes y fracasados.
3. Los hombres subordinados bisexuales: son los que tienen una aparente atracción hacia parejas de uno y otro sexo, y un presunto interés en "someter" o "ser sometido" por otro hombre.
4. Los hombres marginales homosexuales: sufren del estigma contra la homosexualidad masculina que resulta parcialmente en la percepción de este rol como femenino, débil, y carente de poder.

El machismo también perjudica a los varones, que deben enfrentar:
- Violencia de género. Existe cuando las mujeres les exigen o los violentan para que no se comporten como "mujercitas" o "afeminados", cuando se interesan en aspectos que no son tolerados por los "machos de la manada". Esto favorece, entre otras prácticas, la homofobia.
- Poca inteligencia emocional. Se les enseña a los varones a no expresar de una manera abierta y asertiva sus emociones, sino a callarlas, anularlas o negarlas, por considerar que ciertas manifestaciones emocionales son propias de mujeres: llorar, tener miedo, sentirse inseguro, interesarse en el arte.
- Educación sexista. Se los educa para comportarse como machos y para tratar a las mujeres como seres inferiores, provocando con eso serias distorsiones en su desarrollo e identidad personal.
- Fracasos matrimoniales. Muchos varones machistas se topan con que su conducta los lleva a fracasar en ambientes en los que no están preparados para manejarse bien, como el matrimonio, considerado dominio de la mujer (la palabra "matrimonio" viene de la expresión latina matri-madre, y monio-dominio).

El machismo y la relación de pareja
En general, las actitudes machistas tratan de justificar la mayor comodidad, superioridad y bienestar de los hombres. Durante largo tiempo se pensó que el machismo sólo tenía que ver con el trato diferente, discriminatorio, prepotente y sobreprotector a la vez, de los hombres hacia las mujeres. Ellos se definían como el "sexo fuerte" y a ellas las consideraban como el "sexo débil". Ellos estaban llamados a ser proveedores económicos, o a mantener a las mujeres y a "los hijos de ellas", mientras ellas debían ser sumisas, obedientes, y dedicarse a tener y cuidar a los hijos, y satisfacer al marido en todo; esa era la razón de ser de uno y otro sexo. No obstante, en el fondo los hombres tenían que reconocer que dependían totalmente de ellas como madres, esposas, y amantes. Entonces, más que rechazar a la mujer, en las sociedades machistas, el hombre repudia "lo femenino" en sí mismo, y tal vez, la mujer repudia "lo masculino" en sí misma.

Se entiende hoy que el machismo atenta contra el desarrollo humano de hombres y mujeres, reduciendo su espontaneidad y autenticidad. Este impide la relación solidaria entre los hombres, de los hombres con las mujeres, y de las mujeres entre sí. Las mujeres sometidas al trato machista tienden a creer desde pequeñas que son inferiores. Tienen menos oportunidades de acceso a la educación pública o superior. Más mujeres son maltratadas en contextos machistas que en otros ambientes más favorables a la integración de los sexos. Muchas religiones pueden validar la discriminación y la poca importancia de la mujer. La mujer puede ser tratada como objeto sexual para la exclusiva satisfacción del hombre, atropellando así su dignidad y sus derechos.
Se llama "misoginia" al desprecio, la aversión o el odio a las mujeres por ser mujeres, y a todo lo considerado como femenino. Consiste en pensar que el hombre debe liberarse de cualquier tipo de dependencia del género femenino. No sólo es practicada por hombres, sino también por mujeres contra otras mujeres y contra ellas mismas.
Conclusión
El machismo en las sociedades en las que el hombre es el centro del universo, y se toma como medida de todas las cosas, es un fenómeno complejo que cambia constantemente de forma, para no cambiar en su esencia discriminatoria. Como los demás mitos, unen el pasado con el presente y el futuro. Son "transhistóricos".
La generación de jóvenes actual, entre 15 y 29 años, se reirá y le costará trabajo creer los niveles de machismo que existían hace unos 50 años en la sociedad dominicana. Por ejemplo, cualquier joven consideraría hoy el colmo del machismo creer que un varón no debería saludar a otro varón más de una vez al día, por temor a ser tachado de homosexual. Sin embargo, cuando los nietos de esa generación lleguen a tener la misma edad, igualmente se reirán y les costará trabajo creer los niveles de machismo que existían en los tiempos de sus abuelos. Por ejemplo, que colocar a un bebé varón en una bañera plástica rosada, supuesto "color de lo femenino, podría marcarlo de por vida.
Una de las maneras en que el machismo se mantiene en el tiempo, paradójicamente, es acusando al otro de machista y librándose uno de culpa. Sólo haciendo un profundo análisis y una autocrítica de cómo cada uno de nosotros se relaciona con otros hombres y con las mujeres, podremos empezar a tomar conciencia y a liberarnos de nuestros niveles de machismo. Esta sincerización debe implicar un proceso de cambio de las formas de educación, desde el hogar hasta la universidad, con los consecuentes cambios en las políticas sociales. Esta es una responsabilidad que debe ser compartida tanto por los hombres como por las mujeres.
Lamentablemente, los seres humanos nos organizamos jerárquicamente sobre la base de comparaciones sociales basadas en mitos de superioridad e inferioridad que sólo existen en nuestras mentes.
 El temor al descenso en la jerarquía social y a la exclusión, suele significar ansiedad, vergüenza, furia, envidia y depresión, emociones que obstaculizan el bienestar y la felicidad de las personas. Sólo lentamente, a medida que hombres y mujeres dejemos de compararnos unos a otros, podremos superar el machismo.

Fuente: Lista Racial